y pocas ganas
En realidad no sé si es tan así, pero bueh:
Para mis piromaníacos fans:
Para la gilada:
Gay how read(?)
Siempre pensé que la belleza y la inteligencia no se iban a juntar.
Gracias por demostrarme que me suelo equivocar. Gracias por otro mes.
Hace un tiempo que estoy alejado de Plurk, me gustaba mucho al comienzo, incluso (casi) tuve mi cuarto de hora siendo más o menos popular.
Pero la falta de un cliente y una interfaz poco simple me llevaron a dejarlo a un lado y volver a Twitter mediantes los dintintos clientes que ya comenté en otros posteos.
Hoy, mirando si alguien se había iluminado y había hecho una apps en Adobe AIR aunque sea, me encontré que Plurk ahora permite navegarlo leyendo sólamente posteos y comentarios, y lo mejor de todo, con la simpleza de la vista lineal (o vertical) como la de Twitter. Todo esto sin hacer nada extraño, simplemente entrando a la versión móvil desde nuestro navegador convencional.
A mi parecer, algo simple pero muy interesante.
“Hace años, mientras yo era… estudiante en la lejana Inglaterra, conocí a un viejo sabio que confiaba completamente en… las estrellas… Se dedicaba con gran energía a instruirme en los misterios de la astrología. Bebí de esta fuente de error con incesante sed, y confiaba en sus palabras con todo el poder de la simple fe de un niño… Antes de cumplir diez años, yo había aprendido a leer el horóscopo…
“Entre los compañeros de escuela había un gran bravucón, que imponía las reglas… de juego por medio de la fuerza. Todos sabíamos de su supremacía, y le pagábamos tributo con nuestras posesiones… Además, nos compelía a hacer sus tareas de aritmética, dibujarle los mapas, escribirle los informes… Si algún niño parecía dudar de su autoridad… le aplicaba un severo golpe para poner en el rebelde el sentido de su deber.
“Y peor que eso, nuestro opresor… era hijo de una familia acomodada, y el maestro lo favorecía…
“Consulté a las estrellas, y determinado a romper las cadenas que nos ataban y liberar a mis compañeros y a mí… procure agenciarme de la hermana del matón la fecha y la hora exacta del nacimiento de Ben. Con esta información corrí a casa, y procedí a elaborar su horóscopo. ¡Ah! Debí haberlo sabido:… Era hijo de Saturno, nacido cuando el planeta estaba en una mala conjunción; no había duda entonces de por qué era poco confiable, ruin, y cruel. Entonces elaboré un horóscopo del futuro, y descubrí que a cierta conveniente hora, cinco en punto de la tarde del miércoles, su estrella estaría en declive, y la mía ascendiendo… Con seguridad el día de nuestra liberación estaba cerca: las estrellas prometían ayudarme en mi peligrosa tarea, y la victoria estaba asegurada. La fuerza sería subyugada por el poder del conocimiento superior.
“De manera que en la mañana del día apropiado confronte al gran matón en el jardín y lo desafié a encontrarme a las cinco en punto de la tarde, expresándole osadamente mi determinación de mostrarle quien desde ese momento en adelante sería el amo… Se rió estentóreamente y me golpeó en los oídos, pero lo soporté… porque aún no había llegado la hora de la venganza… Durante el día recibí muchos sinceros deseos de éxito…
“A las cinco en punto estábamos en el lugar señalado; un grupo de muchachos fue para ver que todo fuese justo. Mi antagonista era 30 centímetros más alto, y pesaba (6 kilos) más que yo, pero esas eran minucias que ignoré; ¿No tenía la feliz seguridad de las estrellas de que yo ganaría? Le di un discursito al fortachón haciendo un recuento de sus muchos actos de opresión y crueldad, y concluí con una… declaración de que desde ese momento en adelante éramos libres. Esto fue recibido con una risa irónica por parte de mi oponente, y empezaron las hostilidades.
“El conflicto, aunque fiero, fue… breve. Recobré gradualmente la conciencia, y me hallé en el suelo con la mejilla cortada, los ojos negros, la nariz rota, sin dos dientes, y una cantidad de cabello de menos. El matón se fue sin un rasguño.
“Mientras caminaba lentamente a casa me encontraba en un inusual estado meditativo. Empecé por primera vez a tener serias dudas en cuanto a la astrología. Entre mi familia mi aparición causó una considerable consternación; y entonces mi padre me recordó de sus a menudo repetidos requerimientos contra las peleas; y para dejar firmemente grabada en mi mente la lección procedió a ilustrar su mensaje golpeándome varias veces con la hebilla de un grueso cinturón.
“Eso me convenció. Mis dudas se desvanecieron, y con ellas toda mi confianza en los horóscopos. Supe que la astrología era un fraude”.
Por James E. Talmage
Antiguo miembro del Consejo de los Doce
The Contributor, 1893
No puedo describir este espacio pero si puedo ofrecer el mejor consejo que me dieron: "No dejes para mañana lo que puedes hacer pasado". Sean (in)feclices.
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