y pocas ganas
Llegué a la conclusión de que la pulcritud y la tecnología no se llevan bien, por lo menos en la oficina donde trabajo.
Ayer habían unos papeles cerca de la zapatilla donde enchufamos la máquina, las impresoras, los parlantes y lo fundamental: el módem.
La señora que hace la limpieza me dice ayer “Gustavito… mire, tantos papeles que hay… pásele la escoba…”; a lo que yo, como santo PELOTUDO, le hago caso. Fui muy cuidadoso, pero igual pasé a mover los cables de la pésima alimentación eléctrica, por lo que se desnchufó unos segundos el módem.
Esto fue a las 11 de la mañana más o menos, en todo el resto de la mañana el sistema puto no volvió. Yo escarbaba de la bronca, hasta me dió acidez; encima la muy forra parece que me gozaba porque decía “Menos mal que yo no toque nada”. Vieja y la concha de tu madre.
No sé a qué hora volvió, por suerte hoy entré y ya había, igual todavía me quedan bajar un montón de boletos que tuve que vender en forma manual.
Ahora, se cagan, hasta que no haya una rata (como mínimo) ahí abajo, yo no toco eso.
No puedo describir este espacio pero si puedo ofrecer el mejor consejo que me dieron: "No dejes para mañana lo que puedes hacer pasado". Sean (in)feclices.
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